• miércoles , 22 noviembre 2017

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e campo

Para conocer un poco más de éste emprendimiento a continuación podés leer una entrevista a uno de los socios fundadores…

 Entrevista a Luis Galeazzi de e-campo.

 ¿Qué es y cómo surge e-campo?

e – campo nace de la decisión de dos fundadores, Juan Manuel Barrero y yo, que veníamos haciendo consultoría a empresas rurales. Viajábamos 400, 500 km para brindar servicios de consultoría, un trato personalizado y particular adaptable a la situación de cada cliente. El problema es que los costos de viaje eran muy altos, y no se podían cotizar. Dado lo disperso y atomizado del segmento rural, dar servicios personalizados en el modo tradicional es prácticamente imposible.

Entonces nosotros empezamos a pensar en qué otras formas de trabajo de vinculación podía haber. Y eso fue germinando de a poquito, lo fuimos charlando y fuimos modelando la idea de que era posible construir una plataforma que pueda contactar productores dispersos en todo el país con asesores en temas específicos con una agenda.

Fuimos armando esa agenda, ahí aparecieron temas sobre finanzas, impuestos, legales,  management en general, empresas de familia, mercado de granos.  Empezaron a aparecer todos los temas que podían ser de interés para un productor que está en Charata o General Pico, resolubles con solo ponerse frente a la computadora y tener una agenda de encuentros con asesores que traten temas que a ellos les preocupen. No temas académicos, sino más específicos de su gestión, como por ejemplo, cómo se liquida el impuesto que vence el mes que viene, qué pautas tengo que seguir en el contrato de arrendamiento o qué fuentes de financiación tengo hoy según el mercado. Cosas que sean muy concretas y muy del día a día de su gestión. Eso fue madurando y empezamos a ver que había muchos asesores y consultores que tenían el mismo problema que nosotros, y estaban interesados en engancharse en nuestro método de servicio, y que por otro lado había una demanda. Y así nació la idea.

¿A qué te dedicabas antes?

Mi vida tiene como dos partes. Soy contador público y tengo 35 años de consultor en los departamentos de consultoría de grandes consultoras internacionales, trabajé acá en Argentina, en España, Brasil, etc. Tengo una carrera bastante larga. Pero hace más o menos seis años, después de viajar mucho, de vivir arriba de aviones mucho tiempo, me replantee el futuro.

Me daba cuenta que ese ritmo de vida ya no me convenía, económicamente había formado un capital, entonces me pregunté qué quiero hacer, a qué me quiero dedicar de aquí en más. Entonces paré con mi tarea profesional, me desvinculé de las empresas y básicamente comencé dos trabajos, por dos vías distintas. Por un lado el trabajo académico, soy profesor de la facultad, y por otro lado empecé a tener a través de relaciones y de amigos, estos principios de contactos con empresas y ahí me vinculé con Juan Manuel Barrero, su padre tiene un estudio en Trenque Lauquen con su propia cartera de clientes, y entonces ahí empezamos con consultoría a empresas rurales, lo que devino en esta idea de conformar e-campo.

  ¿Qué te motivó a emprender?

 Digamos que a lo largo de la vida uno puede no plantearse nunca nada, seguir en la inercia de lo que venís haciendo. A mí se me dio la oportunidad de plantearme de nuevo “Qué quería hacer”.

Yo a los 54 años me plantee si quería seguir haciendo lo mismo, o no. Y básicamente dije no, no tengo por qué hacerlo por una necesidad económica y quiero buscar hacer cosas que realmente me gratifiquen. Yo siempre trabajé en el mundo de las altas corporaciones, es decir un mundo muy despersonalizado y quería trabajar en el mundo pequeño.

Mis clientes hoy en día son los dueños de las empresas, de sus pymes y ahí el contacto es completamente distinto. Cada pyme tiene su caso particular y además la mayoría son empresas familiares lo que también le da una característica particular. No sólo es el fenómeno de la empresa sino que también es la familia propietaria, dos sistemas sociales trabajando juntos: la Empresa, y la Familia. Y eso hay que saber entenderlo bien. No es una cosa tan mecánica, sino que requiere de una lectura particular.

¿Cuál  es tu visión como emprendedor?

El emprendedor es un buscador de sueños y de oportunidades. Es quién no se entrega a lo que hay, sino quién busca hacer su propio camino y eso es algo muy potente. Hay gente que lo tiene en el ADN, y hay gente como yo, que empecé a ser emprendedor y a tener mi propio negocio más tarde.  Sin embargo siempre tuve una especie de sueño postergado, y gracias a dios la vida me dio la posibilidad de hacerlo. Digamos que hay que tener cierta audacia, y todos esos años en que construí capital y experiencia, me sirvieron para tener la confianza suficiente para lanzarme a éste desafío. Yo creo que hay algo muy importante que no se debe dejar de tener en cuenta, que es la importancia de ser profesional en lo que se hace. Ser emprendedor no es ser improvisado. Uno tiene que emprender, pero bajo reglas profesionales. Ponerle mucha cabeza a lo que uno hace, y compromiso. Pero principalmente hay que tener esa “llama” de querer hacerlo.

¿Cuál es tu motivación principal? ¿Reconocimiento? ¿Dinero? ¿Libertad Financiera? ¿Algún otro?

 Además de lo que dije antes, una de las cosas que a mí me motivó particularmente, es recuperar la relación con los jóvenes. Es decir, en la carrera profesional uno no se da cuenta, pero de a poco vas estando más en contacto con gente de tu propia edad, que va envejeciendo con vos. A los cuarenta, te relacionas con gente de cuarenta, a los cincuenta te relacionas con gente de cincuenta. Y eso aunque no parezca, te va condicionando.

Entonces una cosa que yo había sentido es que estaba cerrando el radar, achicando la visión y fue por eso que elegí las facultades. Encontré a Juan Manuel que hoy tiene 30 años y el grupo que armamos para desarrollar E-Campo es un grupo de jóvenes, y eso fue bueno para mí y fue bueno para ellos. Porque ellos tienen un entusiasmo, una visión de futuro y una potencia y yo tengo una experiencia y una maduración que se complementan muy bien.

Por otro lado, cuando estaba trabajando en corporaciones, sucede que después de muchos años en una empresa uno empieza a hacer siempre lo mismo. Y te das cuenta que hay gente más joven que puede hacerlo igual de bien o mejor que vos. Tu lugar de importancia en ese contexto se desdibuja, y te preguntas que es lo que estás haciendo, cuál es tu espacio, dónde está ese reconocimiento. Creo que ahí es necesario correrse y darle el lugar a los otros.

¿Cómo surgió la idea? ¿Cómo detectaron la necesidad?

 La idea nació en el auto. Cuando vos viajas 500 km, tenés cinco horas arriba de un auto y vas hablando, pensando. Viajando con Juan, nosotros tenemos un cliente en el Partido de Rivadavia, en el límite de La Pampa con la Provincia de Buenos Aires. Estábamos yendo hacía ahí y eran muchos kilómetros. Íbamos hablando de cómo poder mejorar esa logística que estábamos haciendo. Y de ese brainstorming, apareció la idea por detrás de un problema real y objetivo. La idea surgió buscando como resolver problemas concretos del trabajo que estábamos haciendo. Las brechas no se encuentran en el laboratorio, se encuentran en la calle, trabajando.

¿Tienes socios con los que compartes el negocio? ¿Cómo se divide el trabajo y la participación? ¿Cómo es la relación con tus socios?

Somos tres socios, además de Juan y yo, está Marcos Albarado que lleva adelante toda la parte de tecnología. Con Juan nos conocimos en la Fundación “Darse cuenta”, el era colaborador de la fundación y fue un encuentro absolutamente casual. Ellos me invitaron a una charla de Peter Senge, él de “La Quinta Disciplina”, y ellos tenían una entrada que no podían usar y me la pasaron y fui. Cuando volví les dije, bueno les devuelvo, cuando voy a trenque lauquen les doy una charla y ahí empezamos a invitarnos, y visitarnos. Empezaron a haber clientes de ellos interesados en hacer consultoría. Empezaron a haber posibilidades de trabajo y la cosa fue casi sin querer, y nos dimos cuenta que teníamos una afinidad personal y que había un mercado también.

Entonces, ¿Cómo es la división de tareas entre los socios?

La parte de relaciones, prensa, contacto, comercialización lo lleva Juan Manuel Barrero. Todo lo que es plataforma tecnológica, desarrollo de la web, lo lleva Marcos Alvarado, y todo lo que es la parte de contenidos técnicos, selección de los asesores, la parte más conceptual, la llevo yo.  Después hay colaboradores para distintas tareas con quienes también trabajamos, pero no compartimos la sociedad.

¿En qué idea de negocio estás trabajando ahora?

 Básicamente lo que estamos haciendo es consolidar E-Campo, ya que es una plantita que recién nace y que queremos fortalecerla y difundirla. La idea es tener 12.000 miembros asociados a esta plataforma. Hasta que no lleguemos a ese nivel creo todo el trabajo va a estar puesto en este esfuerzo.

¿Qué importancia tienen en tu negocio las relaciones públicas y las redes sociales?

 Tengo que reconocer que todo lo que son redes sociales para mí es un territorio poco conocido. Son Juan y Marcos quienes trabajan ese segmento. Ellos viven con el tema de las redes sociales permanentemente.

¿Sentís que esa parte es una pata importante para tu emprendimiento?

Yo creo que es muy importante. No es una capacidad personal mía, soy más técnico si querés. Pero justamente ese es el valor de trabajar con otra gente, que hagan lo que uno no sabe. Yo aprendo de mis socios jóvenes.

¿Cómo es un día de trabajo “emprendedor”?

 Los días en E-Campo son muy diferentes entre sí. Depende si para el día está planeado una sesión o no. El trabajo se da en esas tres áreas que comentábamos antes.  Por un lado decidimos que temas tienen que darse, y quienes lo tienen que dar. Preparar todo lo que es material y ayuda para llevar adelante una sesión, que dura una hora y pico en dónde un asesor habla a través de una computadora con sus participantes. Eso hay que armarlo bien para que sea didáctico. Armamos una agenda de sesiones por mes, dos o tres sesiones por semana y cada una merece su atención. Después tenemos la parte de difusión, que estamos yendo por ejemplo a la rural, a distintos lugar como foros, asociaciones, corporaciones donde presentarnos. Eso también tiene su propia agenda. Lo que sí, no tenemos una dinámica de trabajo de ocho horas diarias. Se trabaja según demanda del día y en un entorno virtual. Nos reunimos físicamente solamente dos o tres veces por semana. Cada uno normalmente trabaja en su área desde su casa.

 

 

 

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