• lunes , 25 septiembre 2017

Crónica de “FE”

La avenida Santa Fe florece de gente en un sinfín de movimiento,  entre aquellos que entran y salen de comercios, colectivos llenos, vendedores y kioscos, interminables filas de autos. Es viernes, y son las cuatro y media de la tarde de un día soleado. La gente sale de sus trabajos y camina relajada mirando vidrieras y parando en cafés de la zona. La llegada del fin de semana largo del tan primaveral mes de octubre hace que empiece a sentirse cálida en la ciudad.

Entre la multitud y el desorden habitual, saco de mi bolsillo un papelito blanco algo arrugado en dónde tengo anotada la dirección “Galería Patio del Liceo-Local 38-1° Piso.” Me meto en una galería lúgubre y desierta, algo extrañada, busco el local pero no existe. Un hombre me indica estoy en la galería equivocada “Es en frente, la de la puerta azul”, me dice.

Al cruzar encuentro una enorme y vistosa puerta azul, distinta a todo lo demás en la cuadra que me invita a entrar a un hermoso patio, alegremente decorado, con pequeños localcitos de diseño, barcito, plantas, parquímetro para bicicletas. Es la Galería Patio del Liceo y la primeva vez que voy. Se respira un aire joven y tranquilo, un aire emprendedor. Como una odisea en medio de la asfixiante vida comercial.

Subo por la escalera al primer piso, recorro una hilera de locales dónde algunos chicos trabajan relajados, hasta llegar al local 38, que tiene la inscripción con el nombre “FE”. Pienso que casualidad, o quizás no, que el local con ese nombre se encuentre justo sobre esa avenida.

Adentro el lugar es pequeño, pero acogedor.  Una tienda llena de objetos: velas de todos los colores, amuletos, objetos protectores, hierbas de limpieza, libros, mazos de tarot, banderines. Un espacio armoniosamente ordenado, colorido y vital.  Allí me esperan Dalia e Isa de 28 y 26 años, las creadoras de “Fe”, un sitio de venta de productos y servicios relacionado con el esoterismo, entre los que se encuentran objetos traídos de viajes hechos por ellas, amigos, proveedores. Objetos únicos y exclusivos de diferentes lugares.

Las chicas me reciben con una sonrisa.  A penas ingreso a FE, siento una sensación de hogar “FE es una casita, nuestra casita”, afirman.  Ambas tienen ascendente en Cáncer y cuentan que no es casualidad haber construido el espacio de esa manera a partir del signo ascendente que comparten.

Allí también están trabajando la chica de la recepción y la hermana de una de ellas que las ayuda con algunas cosas.  Dalia, de pelo castaño y un simpático sombrero en la cabeza. Isa, rubia y con una notebook en la mano. Ambas simpáticas, inmersas en un clima de trabajo distendido.  En el mismo instante de conocerlas, siento una familiar identificación. Ellas podrían ser cualquiera de nosotros. Las chicas me ofrecen un mate y luego subir al entrepiso para poder charlar más tranquilas.

Subimos por una empinada escalerita hasta el entre piso del local. Un cuadrado de madera con almohadones y cómodas sillitas sobre el piso, una linda alfombra y una mesa en dónde entiendo, las chicas tiran el tarot sobre un paño de color verde y otros objetos. Allí también brindan servicios de consultas astrológicas y otros.  En el lugar hay espacio para aproximadamente ocho personas. Ellas me cuentan que ahí también se dan los talleres que ellas ofrecen. Me piden que antes de sentarme me saque los zapatos. Las tres nos sentamos y el mate empieza a girar en la ronda, intuyo que también la energía.

Dalia me cuenta que antes se dedicaba a la producción audiovisual, Isa es cantante y se dedica a varias disciplinas artísticas. Dalia se encarga más de la parte administrativa y de producción, proveedores y diseño, mientras que Isa se encarga de la decoración y montar el espacio. Ambas leen el tarot y dan las clases y organizan diferentes talleres nacionales e internacionales.

Las chicas cuentan que comenzaron este emprendimiento hace un año y medio y que desde el primer día empezó a funcionar y nunca paró de crecer. Hoy ya han avanzado tanto que sueñan con mudarse a un lugar más grande dónde puedan realizar más actividades. “El emprendimiento lo pide como algo orgánico”, dicen convencidas.

Dalia e Isa se hicieron amigas por una amiga en común y ambas leían el tarot desde hacía mucho tiempo. Esto las unió y comenzaron a intercambiar enseñanzas sobre los diferentes mazos. Desde ese momento, nunca dejaron de ser amigas y luego se asociaron para este emprendimiento. Ellas destacan que su relación con el esoterismo no está desligada de todas las otras actividades. “Se puede ser una productora de cine o tener una banda de música de chicas y también tirar el tarot, dar talleres y estar conectadas de manera profunda con la espiritualidad” Este mensaje, que no es poco relevante, invita a su vez a que mucha gente que se dedica a diferentes rubros pueda acercarse sin prejuicios.

Todos los talleres que se dictan en “FE” están dados por personas a las que ellas mismas consultan, como los objetos que se venden son utilizados también por ellas. En la charla las chicas hacen hincapié en el minucioso trabajo que hacen a la hora de elegir que se vende, que se da y por quién.

Las chicas de “FE” participan de los encuentros de Desarrollo Emprendedor de nuestro Centro Emprendedor. Cuando el emprendimiento empezó a crecer, necesitaron pedir ayuda, porque sentían que más allá del entusiasmo y el amor por lo que hacían, necesitaban herramientas para mejorar. Están muy contentas con el trabajo realizado y afirman que desde el primer día que asistieron se llevaron aprendizajes para aplicar de manera concreta en el negocio, y todos con buenos resultados.

Tanto la galería como FE comparten en su totalidad el amor por el trabajo que cada uno hace. Eso genera un clima de bienestar muy placentero, para los que trabajan y también para quienes visitan. Las chicas cuentan que es fundamental abocarse a lo que uno ama, porque eso se transmite y todos se contagian. De esa manera el trabajo, da mucho menos trabajo. La galería conserva ese espíritu fresco e independiente que se acopla con la iniciativa emprendedora que cada vez va ganando más espacio en las ambiciones de vida de lo más jóvenes.

Tanto Dalia como Isa coinciden en la idea de que “FE” es el resultado de una búsqueda que las ha acompañado siempre, y que todo lo que vienen haciendo en sus vidas les permite hoy llevar este emprendimiento adelante.

Por curiosidad, les pregunto en qué se basan a la hora de tirar las cartas. Ellas me cuentan que no hacen predicción, sino que interpretan y le devuelven el poder al consultante para que pueda irse con herramientas y las puedan aplicar. “El poder está en la persona, en lo que haga o no haga con eso” “Nosotras somos un puente”.

La entrevista está terminando y las chicas me ofrecen hacerme una tirada a modo de demostración. Dejo de lado el grabador, y mezclo las cartas. Ellas me indican cortar el mazo y luego elegir tres cartas con la mano izquierda. Las dos miran fijo las cartas elegidas, piensan un momento, se miran una a la otra. Hay un silencio y en sus miradas se nota el compromiso con el que hacen la lectura. Todo lo que dicen, tiene resonancia conmigo y puedo reconocerlo.  Me voy contenta y asombrada.

Damos por terminada la entrevista, volvemos a ponernos los zapatos y a bajar por la escalera. Dalia me da una tarjeta del lugar, y ambas un abrazo afectuoso. Para este momento, ha pasado solo una hora desde que llegué, pero se ha generado una confianza y un vínculo, en dónde el tiempo parece haber sido mucho más. Me voy pensativa, caminando por la galería y reflexiono sobre esas cosas que suceden que no tienen explicación. Esas cosas que no tienen explicación,  al igual que la FE.

 

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