• lunes , 25 septiembre 2017

Crónica Sustentable

Día soleado en Buenos Aires, de esos en los que por momentos hace mucho calor, y por momentos frío. Estoy llegando un poquito tarde a la reunión en la que me espera Florencia. Un poco apurada y atolondrada por el retraso, llego al Centro Emprendedor y ahí la encuentro, sentadita, con su pelo largo enrulado y su enorme y simpática sonrisa. Es la primera vez que nos vemos. Me disculpo y ella, cálidamente, me hace sentir que no tuvo importancia.

Florencia tiene 29 años y es Arquitecta. Con una impronta artística y relajada me cuenta de que se trata su bonito emprendimiento llamado MFVarq, un estudio de arquitectura y diseño sustentable.  Ella me cuenta que lo sustentable se basa en el concepto de las tres R “Reducir, Reutilizar, Reciclar” y además la incorporación de lo ecológico en los diseños. La idea básicamente es incorporar a los diseños estéticos, nuevos hábitos diarios que cuidan el medioambiente. Estos cambios, que Florencia asegura son estrictamente culturales, necesitan de un acompañamiento y asesoramiento que ella personalmente se encarga de hacer con el cliente a la hora de diseñar su casa. “El concepto es que los clientes sumen a lo que ya imaginaron como su casa ideal, la sustentabilidad. Y no que la sustentabilidad reemplace aquello que tenían en mente”, dice Florencia.

Antes de comenzar este emprendimiento Florencia trabajaba en un estudio de arquitectura. “En ese tipo de estudios hacen un modelo de casas que siempre repiten, y yo sentía que era necesario empezar a cuestionarse, a romper, a darle una identidad al hogar de cada familia y encontrar una identidad como arquitecta, algo que me represente a la hora de ofrecerlo”

Entrada la charla, me confiesa que estaba muy nerviosa antes de que llegue, no sabía con qué tipo de entrevista se iba a encontrar. Ya para este entonces, y con un vaso de agua fresca de por medio, la charla empieza a fluir distendida.

Incorporar lo sustentable en los departamentos de Capital Federal, puede complicarse más que en una casa al aire libre, sin embargo, Florencia cuenta que cada espacio puede encontrar su propia personalidad para adquirir al menos, algunos tips que puedan ser fáciles y útiles. Una de las cosas que viene a dar un gesto esperanzador en estas aguas, es la ley de techos verdes. Esta ley propone una baja en el ABL, al incorporar techos verdes en tu vivienda. También en el interior del país ya comenzaron a cambiar los planes de estudio de las universidades a la hora de diseñar arquitectura, y esta premisa de lo sustentable empezó a tomar protagonismo. “Yo soy de la idea de usar materiales de las demoliciones. Existen depósitos en donde podes encontrar puertas, pisos, entre otras cosas. Siempre teniendo en cuenta lo que el cliente quiere y lo que le gusta, y pensando en la reutilización de materiales de desecho.”

Florencia además de arquitecta, se dedica a la fotografía, mas especialmente a la fotografía arquitectónica. Nos cuenta que la pasión por la construcción la heredó de su abuelo, a quién vio en su infancia construir su propio hogar, con sus propias manos. “Me crié entre ladrillos y cemento”, dice Flor. Así fue como se instaló en ella el amor por la construcción de espacios. Con la fotografía intenta hacer lo mismo, enamorarse de los espacios a partir del lugar en dónde se posa su mirada. Junta imágenes que resguardan en su interior un montón de historias de vidas posibles. “Hay un tipo de hogar para cada uno, y cada uno es el hogar en el que vive”.

Me atrevo a preguntarle entonces si ella logra aplicar los hábitos sustentables a su vida cotidiana. Florencia me cuenta que vive con su familia y que hace un trabajo diario para que también ellos puedan adoptar algunas costumbres, en la medida en que se pueda. “Apagar luces, no derrochar agua, clasificar la basura,  no usar bolsas, envolver las cosas que compramos en papel,  andar en bici, son todas pequeñas acciones cotidianas que ayudan al medioambiente”.

La entrevista termina y vamos caminando para el mismo lado hasta una esquina en la que nos despedimos.  Mientras voy hasta el subte reflexiono sobre la relación de las cosas. Como Flor, que siempre se interesó por el medioambiente y logró combinarlo con la arquitectura, esa pasión que la acompaña desde pequeña. Dos cosas que a simple vista, parecen no tener nada que ver, encuentran su punto de inflexión, ahí mismo, en el punto en donde ella se encontró a sí misma. Pienso entonces que cada uno de nosotros es una construcción, que se va forjando ladrillo a ladrillo, durante toda nuestra vida y cada uno de esos ladrillos cuenta. De igual manera se construyen las casas en dónde vivimos.

Artículos Relacionados